Loading...

martes, marzo 03, 2009

VIENA: CAFÉ Y MÚSICA AL RITMO DE 1, 2, 3 ,4

Dicen que para un Vienés lo más importante es su calidad de vida y no es de extrañar… los cafés construyen la ciudad al ritmo de la música en directo que sorprende en cada rincón. Allí la ópera no es algo elitista, sino todo lo contrario y no sorprende ver a un vienés ir vestido de diario para asistir a la más famosa ópera de Europa. La calidad de vida de la que hablamos la podemos ver en varios factores, por ejemplo en la hora de salida de los trabajos (sobre las 15:00 horas aproximadamente, teniendo la tarde libre), en la resistencia a comprar pisos y firmar hipotecas, puesto que la mayor parte de la población vive de alquiler y además en pisos de protección oficial y en el capricho de tomar un café –como dicen allí- al ritmo de 1, 2, 3, 4, lo que quiere decir: un café, dos vasos de agua, tres periódicos, cuatro horas.


La ordenada capital austriaca presume de ello, de utilizar la bicicleta como medio de transporte, de que no encontremos coches en doble fila, de no observar suciedad en las calles y de tener en su haber la mayor lista de músicos célebres que aún mantienen viva la tradición de la música clásica en nuestros días.


En Viena sorprenden sus palacios, como el Belvedere -hoy convertido en museo de arte, en el que encontramos entre otras joyas "el beso" de Gustav Klimt-, o el Schönbrunn - donde vivió Sisí- , sus grandes plazas, la catedral de San Stephan, el parlamento de influencia griega, la ópera más conocida del mundo o las calles menos conocidas que guardan en sabor de la Viena que aún suena a Mozart.


Viena es Mozart, y Strauss, aunque cuesta imaginarse como es el Danubio azul que soñó Strauss en su conocido vals, puesto que los vieneses añorando la playa que no pueden alcanzar por sus barreras geográficas, han hecho de la orilla del Danubio su particular “océano” en el que sobre todo en verano nos puede recordar a cualquier concurrida playa de la costa mediterránea. No les falta de nada: sombrillas, chiringuitos, arena de playa y agua, eso sí dulce.