Todo o casi todo se ha escrito o plasmado sobre la Guerra Civil española y por supuesto, sobre la posguerra.Este es uno de los principales problemas de la película en primera instancia: que no aporta nada nuevo, nada que no hayamos visto antes.
José Luis Cuerda se une con esta película a la moda de las adaptaciones de obras literarias a películas–que bajo mi punto de vista pocas veces salen favorecidas-, y también a la moda de la ya trillada “memoria histórica”.
Mucho personaje aunque en poca cantidad, los sentimientos expuestos no logran traspasar la gran pantalla y escaso enfoque histórico.
La trama se centra sobre todo en tres personajes: Javier Cámara, que consigue brillar en una o dos escenas, -sobre todo en la que harto de vivir escondido en su propia casa abre la ventana y grita para intentar buscar la libertad que añora-, Maribel Verdú, quizás es uno de los personajes que logra más conectar con el espectador y Raúl Arévalo, cuyo problema no ha sido precisamente su interpretación, sino el personaje diseñado para el film y que ha tenido que adoptar, cuya lascivia y conflictos morales le llevan en varias escenas a resultar desagradable para el espectador, cumpliendo en cualquier caso con la moda del cine español.
En cuanto al final… mejor júzguenlo ustedes mismos

4 comentarios:
¿De veras crees que de la guerra y postguerra se ha escrito todo o casi todo?Si dices que no hay nada que no hayamos visto antes,¿como llamas a lo que hacen los USA con su guerra civil?Perdona por disentir pero de nuestra guerra y postguerra y sobretodo del periodo 1930-36 no hay bastante ni escrito ni filmado,al menos que llegue al gran público.Nuestros hijos deben saber nuestra historia y nosotros no olvidar jamás,y lo digo sin acritud y sin partidismos ideológicos.
Ay amigo... Cuán afortunados tus hijos que beben la Historia de las películas. Dejad que filmen... que escriban... que chorros de información multimedia colmen nuestros cerebros de diferentes versiones de la Historia.
Tras años de educación en el consumo, el fútbol y el Diario de Patricia, nuestros hijos estarán sobradamente preparados para asimilar diferentes puntos de vista, contrastar informaciones y llegar a conclusiones que formen su propia verdad.
Serán capaces de ver que tras cada "fiel" versión de la Historia se esconde un guionista-nieto que creció con el dolor de su abuelo, causado por la guerra o quizá por desamor. Se preguntarán entonces si cada tramo de Historia se escribió así. Imaginarán que Armstrong piso la luna en un carísimo plató televisivo tal vez por pura promoción nacional. Pensarán que Napoleón quizá acostumbraba a llevar la mano en los huevos y, por decoro de los pintores, pasó a la Historia sobre su pecho. Verán que tampoco está nada claro lo de Colón y los Pinzones. Y... ¡qué decir de Don Pelayo!
Y entonces, sentirán tambalearse los cimientos de todo aquello en lo que creyeron creer y ya no creen. Bajo sus pies se abrirá un abismo de incertidumbres que les enfrentará a lo más oscuro de sus almas.
Amigo Anónimo, no dudes que llegados a ese punto los retoños volverán a los brazos de aquella que los crió y siempre les dió cobijo... ¡querida tele!
Tomarán con delicadeza el mando a distancia... la encenderán con ternura...
y gritarán...
¡Oh,Dios! ¡Otra película de la Guerra Civil!
Señor C.Pina
Me parece una muy buena reflexión, Señor C. Pina. Gracias.
hola desde Galicia
Acabo de descubrir los blogs de la autora al buscar la expresión "dar cuartos al pregonero".
Estoy de acuerdo con C.Pina.
Yo creo que ya está tan trillado lo de la guerra civil, que, por dolorosa que haya sido, no por hacer tantas películas, vamos a cambiar el pasado o mejorar el futuro.
El cine español pierde terreno por no hacer películas de humor, entretenimiento, históricas sin lavados de cerebro o simplemente: agradables!!. Mientras tanto, siempre podremos leer a Mortadelo y Filemón.
Enhorabuena por todos los artículos sobre España y Europa,
Enrique
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