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lunes, diciembre 11, 2006

YA ES NAVIDAD

Ya es Navidad. Las calles se visten de luces chispeantes que reconstruyen el cielo de las ciudades como si de un brillante amanecer se tratara. Los árboles que perdieron sus hojas ganan ahora un vestido mucho más elegante. Cerramos los ojos, y por un momento, podemos escuchar todos aquellos villancicos que llevamos cantando desde pequeños, pero que por un instante parecen estar más de moda que nunca. Nos pasamos los días preocupados por que comida preparar para Navidad, que zapatos estrenar este año que comienza o que regalos comprar a los que más queremos.
Ya es Navidad, esa época del año que nos avisa de que compartiremos nuestros días con todos nuestros seres queridos sin importar el tiempo que llevemos sin verlos. Nuestras mesas se visten de gala, nuestras casas de fiesta, y ya el calendario nos avisa de que debemos estar felices porque, simplemente es Navidad. Salimos a la calle y se puede percibir un entorno disfrazado de magia, de ilusión, de inocencia, de ternura tal vez si contemplamos el rostro de un niño sonriendo porque por casualidad se encontró a Papá Noel, de esperanza quizás, si observamos a aquella madre que espera con impaciencia encontrarse con su hijo, al que hace meses que no ve, pero que, por supuesto, vuelve por Navidad.
Ya es Navidad. Desde hace siglos, en el día 22 de diciembre, el sorteo de la lotería mantenía atentos a toda la familia delante del televisor o la radio. Era la ilusión de ver el mar, comprar un seiscientos o quizás los últimos electrodomésticos que con canciones pegadizas mostraba la televisión. Si no eran afortunados, los abuelos solían decir eso de: “Esperaremos a la del Niño”, refiriéndose al sorteo de la lotería del 5 de enero, y es que, desde 1812 los niños del Colegio de San Ildefonso, a ritmo de una cantinela son protagonistas de una esperanza, una ilusión: la de proclamar a toda España que números llevan escritos la fortuna que se derramará por todos los lugares de nuestra geografía.


Ya es Navidad. Los niños se esfuerzan por escribir la mejor carta a sus Majestades los Reyes de Oriente. Degustamos ricos manjares que solo volveremos a probar en semejantes fechas y quizás el champán, la sidra o el cava nos hagan más desinhibidos a la hora de acompañar nuestras voces con zambombas o panderetas. Felicitamos a todos nuestros conocidos simplemente por compartir con nosotros un nuevo año y desterramos todo lo que queremos dejar atrás para empezar un año mejor. Un instante mágico hace que media humanidad se una con las campanadas de media noche como protagonistas de nuestra “nueva vida”. Y así es la Navidad, todos contribuimos a crear esta magia o será que verdaderamente los Reyes Magos no sean un mito.