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jueves, mayo 07, 2009

BUDA Y PEST, "ESTAMOS DE REFORMAS, PERDONEN LAS MOLESTIAS"

El puente de las cadenas no solo separa el agua del Danubio del paso humano, sino que divide y a la vez une dos segmentos de población que hoy conforman la Capital de Hungría: Buda y Pest. Cuesta elegir que vista nos ofrece mayor belleza si desde Buda mirando hacia el Parlamento o desde Pest visualizando en lo alto de la colina la estructura del antiguo Palacio Real.


El barrio de Buda es la zona más histórica, en la que encontramos el barrio del castillo con las casas más antiguas de toda la ciudad -en las que solo viven nobles-, y el bastión de los pescadores con la iglesia de San Matías. El Bastión fue construido en 1905 y se bautizó así por encontrarse en la parte de muralla que defendían los pescadores de la zona en la edad media. Desde arriba podemos encontrar una vista panorámica de todo Budapest, una de las mejores de toda la ciudad.


Sin embargo la mayor parte de la población se concentra en Pest, que nos ofrece ante todo dos joyas: El Parlamento –símbolo de soberanía del país y uno de los edificios más bellos que yo haya visto nunca, en el que cualquier rincón merecería una mención especial- y la ópera –que ha hecho manifestar la envidia incluso de la ópera de Viena por ser la preferida de la princesa Sisí y de la que todo visitante queda enamorado al instante-. Además merecerían una mención especial el metro antiguo –el primero de Europa- La histórica Plaza de los Héroes y la grandiosa sinagoga cuyas dimensiones le han hecho ganarse el título de la segunda más grande después de la de Nueva York.


Para disfrutar Budapest hay que realizar una parada obligatoria en sus centenarios cafés y degustar a la hora de comer en alguno de sus restaurantes una gulash un poco picante.


Cuando alguien visita Budapest y recorre a pie sus calles aún puede regodearse entre sus callejuelas que guardan el sabor de edificios que todavía desprenden el reflejo soviético, y algo parece indicarte que entre las grises paredes y los muros policrómaticos -que han ganado su color a base de años de pobreza-, en unos años será una ciudad totalmente distinta.


Las tiendas que van apareciendo en cada esquina con los cierres oxidados obligan mirar al escaparate para comprobar mediante alguna oferta que ese establecimiento se encuentra al uso y no en traspaso. Los portales de las viviendas parecen haber parado su reloj en el tiempo indicando que todos y cada uno de ellos están esperando que la mano del hombre les quite esos años grises de encima.




Si escuchas atentamente el sonido de los barrios obreros de Budapest encontraremos algo así como un susurro que te diga “Estamos de reformas, perdonen las molestias” y es que los años grises postrados en cada edificio, en cada tienda, en cada café… necesitan que con el paso del tiempo den paso a un Budapest Europeo que guarda en su haber algunas de las joyas monumentales más grandiosas de todo el mundo.

jueves, marzo 05, 2009

EL EFECTO SLUMDOG

Reconozco que tenía ganas de ver el filme “slumdog millionaire”, pero mi interés aumentó al saber que había sido la gran triunfadora de la gala de los Óscars de este año, algo que normalmente no suele motivarme demasiado, porque muchas veces las mejores películas no son las más premiadas bajo mi punto de vista, pero, tal vez pudo ser mi simpatía hacia la India,- uno de los viajes que siempre he querido realizar-, o el conocer que la ganadora de 8 estatuíllas –entre ellas mejor película y director-, no pertenecía a la industria de Hollywood lo que motivó de nuevo mi inquietud.

Hace unos días me dirigí al cine para disfrutar de la película y he de decir que no me defraudó en absoluto, eso sí, no es de extrañar que
slumdog haya motivado a bastantes británicos a apradinar a niños indios, porque algunas de las imágenes son desoladoras, muestran pobreza, hambre, mafias que engañan a niños huérfanos para enriquecerse a su costa sea cual sea el precio… y claro, ésto imagino que tocará hasta el corazón menos sensible del planeta.

A pesar de que en el viaje que realicé a Egipto hace tiempo la situación que vivían los niños en el sur del país era algo parecida, en la India estamos hablando de la miseria a otra escala, algo que hasta viéndolo a través de la gran pantalla se hace duro. La película nos muestra la miseria de los suburbios de Bombay y cómo salen adelante varios niños huérfanos en un mundo rodeado de mafias e intereses de los ricos que controlan el país. Son niños que perdieron la inocencia cuando ganaron la destreza de poder andar, nada les asusta, solo les importa el ansia de vivir.

¿De qué va la película? El argumento es sencillo pero a la vez original… ¿cómo puede un niño de 18 años procedente de la zona más pobre de Bombay huérf
ano y casi analfabeto que trabaja como “chico del te” en una empresa de teleoperadores ganar el concurso televisivo “¿quién quiere ser millonario”? ¿cómo puede adivinar todas las respuestas y llegar a la sabiduría que no tienen catedráticos, ingenieros, intelectuales, escritores… solo sabiendo leer y escribir? La película nos muestra cómo detrás de cada respuesta del humilde jugador se esconde una historia apasionante que ha cambiado de alguna manera el rumbo de su vida. El final –que por supuesto no voy a desvelar- es algo típico, pero de no ser así el resultado podría ser desolador.
También me gustaría señalar la labor solidaria de algunos actores de la película que han donado su sueldo para ayudar a niños indios.

Otro aspecto que me gustaría destacar es su banda sonora, cuyo tema principal “Jai ho” también fue merecedor de un óscar y tiene una melodía bastante pegadiza. ¿podría ser una de las propuestas para la canción del verano?











martes, marzo 03, 2009

VIENA: CAFÉ Y MÚSICA AL RITMO DE 1, 2, 3 ,4

Dicen que para un Vienés lo más importante es su calidad de vida y no es de extrañar… los cafés construyen la ciudad al ritmo de la música en directo que sorprende en cada rincón. Allí la ópera no es algo elitista, sino todo lo contrario y no sorprende ver a un vienés ir vestido de diario para asistir a la más famosa ópera de Europa. La calidad de vida de la que hablamos la podemos ver en varios factores, por ejemplo en la hora de salida de los trabajos (sobre las 15:00 horas aproximadamente, teniendo la tarde libre), en la resistencia a comprar pisos y firmar hipotecas, puesto que la mayor parte de la población vive de alquiler y además en pisos de protección oficial y en el capricho de tomar un café –como dicen allí- al ritmo de 1, 2, 3, 4, lo que quiere decir: un café, dos vasos de agua, tres periódicos, cuatro horas.


La ordenada capital austriaca presume de ello, de utilizar la bicicleta como medio de transporte, de que no encontremos coches en doble fila, de no observar suciedad en las calles y de tener en su haber la mayor lista de músicos célebres que aún mantienen viva la tradición de la música clásica en nuestros días.


En Viena sorprenden sus palacios, como el Belvedere -hoy convertido en museo de arte, en el que encontramos entre otras joyas "el beso" de Gustav Klimt-, o el Schönbrunn - donde vivió Sisí- , sus grandes plazas, la catedral de San Stephan, el parlamento de influencia griega, la ópera más conocida del mundo o las calles menos conocidas que guardan en sabor de la Viena que aún suena a Mozart.


Viena es Mozart, y Strauss, aunque cuesta imaginarse como es el Danubio azul que soñó Strauss en su conocido vals, puesto que los vieneses añorando la playa que no pueden alcanzar por sus barreras geográficas, han hecho de la orilla del Danubio su particular “océano” en el que sobre todo en verano nos puede recordar a cualquier concurrida playa de la costa mediterránea. No les falta de nada: sombrillas, chiringuitos, arena de playa y agua, eso sí dulce.

miércoles, febrero 25, 2009

SÍMPLEMENTE PRAGA

Praga es la capital europea que guarda en su esencia la suerte de conservar la estructura medieval de antaño. Enamoran sus torres medievales, su barrio del castillo que invita a soñar y a perderse en cada calle que guarda el sabor de un café recién hecho, o una cerveza bien fresquita –la bebida más solicitada en el país-, el Puente de Carlos que nos obsequia con las vistas de toda la ciudad y en su recorrido podemos admirar las estatuas de los personajes insignias de la historia de la capital y las grandiosas torres medievales que coronan ambos lados del puente sobre el río Mondego.


Dentro del barrio del castillo hay que destacar la bellísima catedral de San Vito y el callejón del Oro que nos traslada hasta un cuento infantil con las casitas pequeñas y llenas de color que parecen de caramelo y en las que podemos encontrar tiendas típicas de libros, discos, instrumentos de música, jarras de cerveza, cristal de bohemia…

Además del Puente de Carlos, Praga tiene otra joya: la Plaza de la Ciudad Vieja, cuya belleza es imposible describir, pero guarda un tesoro único: el reloj astronómico, -situado en la torre del Ayuntamiento-, que cada hora nos ofrece el movimiento de los elementos que le constituyen, un espectáculo digno de ver y que convierten este elemento en uno de los principales atractivos de la ciudad para los turistas.



La capital Checa tiene otro atractivo: el barrio judío, ya que guarda el misterioso cementerio judío en el que encontramos cientos de lápidas superpuestas una encima de otra, puesto que el espacio se agotó para una comunidad que se esforzaron en exterminar, aún así, praga fue el único gueto judío que sobrevivió al holocausto, puesto que al ser Praga un protectorado nazi, se pretendía realizar en la ciudad un “museo de la raza extinguida”. En esta zona aún se conservan varias sinagogas que hoy siguen en funcionamiento.

A unos cien kilómetros de Praga y a poco más de veinte de la frontera con Alemania se encuentra la ciudad balneario de Karlovy Vary, otro de los lugares que no debemos perdernos por su gran belleza. Ha sido desde su descubrimiento un lugar de descanso para personajes ilustres como Mozart o Kafka, que desde antiguo han disfrutado de las propiedades medicinales de las aguas termales del lugar. Hay diversas fuentes a lo largo del recorrido que nos ofrecen degustar estas aguas, eso sí…. Esperando unos segundos, puesto que sale bastante caliente.

No me gustaría dejar pasar un reclamo artístico que tiene Praga: el Teatro Negro, que no defraudará al espectador, puesto que la mezcla entre los personajes de carne y hueso, las luces, las sombras, las imágenes en movimiento que casi juegan con el subconsciente y nos invitan a imaginar y a una libre interpretación, nos recuerdan a un espectáculo Kafkiano que bien puede hacer honor al escritor praguense de La Metamorfosis.

Alguien que ha visitado Praga guarda un recuerdo a historia, a café, a cristal de bohemia, a cerveza, a misterio en las torres medievales que aparecen en cada rincón de la ciudad, pero lo más importante…. Alguien que ha visitado Praga sabe que va a volver.

viernes, noviembre 28, 2008

PORTUGAL SON SUS VISTAS Y PAISAJES QUE SUEÑAN CON EL MAR

Soñar en Portugal no es difícil, ni soñar con Portugal tampoco. Sus calles y paisajes quizás nos remonten a tiempos pasados. Conocer Portugal es una sorpresa y recordarlo una delicia.

Lisboa es la ciudad del recuerdo, el recuerdo que nos insinúan sus calles, sus edificios deteriorados por el terremoto de 1755 y que nos regalan una ciudad de contrastes: por una parte la Avenida de la Libertad con la plaza del Marqués de Pombal y de Felipe IV que nos recuerdan la estructura de cualquier capital europea, formada por edificios modernos y actuales y que nos conduce hacia la Plaza del Comercio y sus rúas de la baixa, dejándonos admirar el elevador de Santa Justa y las ruinas de la Iglesia "Do Carmo" -fiel testigo del terremoto-. Pero si nos dejamos perder entre sus calles podemos asimilar el sabor de una ciudad añeja, que ha querido envejecer y que se mantiene parada en el tiempo.

Desde la Plaza del comercio encontramos a la derecha la Alfama, con sus numerosos miradores, la Catedral -o "Sé", como dicen allí-, el castillo de San Jorge y sus calles sinuosas y estrechas; y a la izquierda el Chiado, que aún nos deja saborear un buen café en A Brasileira – lugar en el que encontramos la escultura de Fernando Pessoa, como homenaje al poeta que frecuentaba el local-, así como el Barrio Alto, que guarda en su esencia las calles más deterioradas de la Lisboa más profunda, calles en las que por la noche se pueden escuchar aún los fados que despiertan los cantares de los sentimientos portugueses.

Partiendo desde la Plaza del Comercio de nuevo y en la orilla opuesta del río se encuentra el barrio de Belem, y sumergida en la desembocadura del río Tajo, allí donde el río pierde su nombre y se convierte en océano, descubrimos la famosa Torre de Belem. Muy cerca de aquí divisamos el monumento a los Descubrimientos y el precioso Monasterio de los Jerónimos.


Lisboa son sus vistas desde cualquier rincón, el olor a castañas asándose al torcer cualquier esquina, terrazas de cafés en plena calle –aunque sea invierno- y pastelerías que guardan el sabor de unos “pastéis de nata” recién horneados.


El tranvía antiguo aún recorre las calles en cuesta que os recuerdan a tiempos pasados. Subirse en uno de ellos escuchando el constante crujir de la madera ajada con la que están hechos no tiene desperdicio.


Si queremos ver el mar cerca de Lisboa podemos acercarnos a Cascais –sin dejar de visitar la boca do inferno al atardecer-, a Estoril, a Sesimbra o perdernos en los acantilados del “Cabo da Roca”, el punto más occidental de Europa.

Muy cerca de Lisboa está SINTRA. De Sintra me niego a hablar porque no creo que haya frase o expresión que lo defina. Cruzar a pie o en coche sus grandiosos paisajes montañosos bien merecen el paseo, por no hablar de su monumento más emblemático: “El palacio Da Pena”. Sólo decir de él que si fuera el único monumento de Portugal, bien merecería la visita a este país de todos modos.

Si subimos de Lisboa hacia el norte encontramos Coimbra, antigua capital portuguesa y ahora ciudad universitaria por excelencia, que recoge en su reflejo las vistas desde el río Mondego y en la historia de su antigua universidad –aún en funcionamiento-, la biblioteca más bonita que yo haya visto nunca. No muy lejos se encuentra Aveiro, lugar curioso por sus canales que nos recuerdan a la Venecia Italiana.


Siguiendo hacia el norte desde Aveiro encontramos una de las joyas de Portugal: OPORTO. No es difícil enamorarse de Oporto, ayudan sus iglesias cubiertas de azulejos en cada esquina, o la estación de “Sao Bento”, la Iglesia de San Francisco, la “torre dos clérigos”, o las calles en cuesta que invitan a perderse contemplando sus casas que huelen a añejo con la ropa tendida de pared a pared. Éstas nos conducen hasta el Duero y nos dejan contemplar en la otra orilla las bodegas más famosas del país. Este paisaje ha hecho a Oporto ser merecedor del título “Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO”. La belleza que sugiere este conjunto que envuelve al Duero con aroma de humedad, vinos, ropa secándose en la fachada de las casas, terrazas de los restaurantes que acompañan la orilla de río con olor a pescado recien hecho o a "Francesinha"… es infinita. El Duero se deja ver al final de su recorrido, en la desembocadura en la que se une al mar, coronado por seis puentes, uno de ellos –el de Luis I- resulta bastante impactante. El río fluye entre las laderas de una montaña dejando ver a un lado las casas y monumentos más importantes de la ciudad y al otro las bodegas y edificios de Gaia, donde Oporto pierde su nombre. Perderse contemplando el Duero durante minutos e incluso horas no es demasiado difícil, yo diría que es necesario.

Un poco más hacia el norte se encuentra Braga, antigua capital episcopal. Braga aún reza. Nos lo demuestra su catedral, su antiguo palacio episcopal, el Arco de Porta Ferrea -donde se hacían antiguamente las ceremonias de recepción a todos obispos de la ciudad- y sobre todo el impresionante “Bom Jesus Do Monte”, el segundo santuario más visitado del país después de Fátima.

Portugal sueña, recuerda, admira, envejece, observa y siente.

lunes, octubre 20, 2008

EL NIÑO CON EL PIJAMA DE RAYAS, UNA PELÍCULA NO APTA PARA SENSIBLES

De nuevo una adaptación cinematográfica a partir de una obra literaria llega a la gran pantalla. Es el caso de “El niño con el pijama de rayas”, una película basada en la novela de John Boyne.

Es una historia de dos niños, uno judío y otro alemán, además este último es hijo del comandante -encargado de dirigir el tristemente famoso campo de concentración de Auschwitz- y de una amistad que lo puede todo, a pesar de que su relación no puede ir mucho más allá de conversar y jugar divididos por la alambrada que les separa del campo de concentración en el que vive el judío y la libertad de la que goza el alemán.


Una vez más la historia se repite y los judíos consiguen –como ya lo han hecho en numerosas ocasiones- remover la conciencia e incitar a la lágrima fácil mediante la empatía que se presupone por haber sido el chivo expiatorio de la alemania nazi.

Por un momento podemos vivir la historia vista con los ojos inocentes de un niño que no comprende lo que está ocurriendo a su alrededor, y nos permite adentrarnos en los rincones más íntimos del campo de concentración, habiendo hasta partes del filme en las que parece que tú estas dentro de allí.

La película nos muestra también cómo era la propaganda de la época, como los alemanes “vendían” los campos de concentración como un privilegio y una oportunidad para los judíos, desgraciadamente, nada más lejos de la realidad.

Recomendada encarecidamente para los amantes de la película “La vida es bella”, puesto que ambas comparten finales que nadie podrá olvidar. Eso sí, no es apta para los más sensibles, ya que deja huella, sobre todo teniendo en cuenta que está basada en una época histórica real y es que como se suele decir… “La realidad siempre supera la ficción”.

martes, septiembre 16, 2008

LOS CIEGOS GIRASOLES CIEGOS

Todo o casi todo se ha escrito o plasmado sobre la Guerra Civil española y por supuesto, sobre la posguerra.

Este es uno de los principales problemas de la película en primera instancia: que no aporta nada nuevo, nada que no hayamos visto antes.

José Luis Cuerda se une con esta película a la moda de las adaptaciones de obras literarias a películas–que bajo mi punto de vista pocas veces salen favorecidas-, y también a la moda de la ya trillada “memoria histórica”.

Mucho personaje aunque en poca cantidad, los sentimientos expuestos no logran traspasar la gran pantalla y escaso enfoque histórico.

La trama se centra sobre todo en tres personajes: Javier Cámara, que consigue brillar en una o dos escenas, -sobre todo en la que harto de vivir escondido en su propia casa abre la ventana y grita para intentar buscar la libertad que añora-, Maribel Verdú, quizás es uno de los personajes que logra más conectar con el espectador y Raúl Arévalo, cuyo problema no ha sido precisamente su interpretación, sino el personaje diseñado para el film y que ha tenido que adoptar, cuya lascivia y conflictos morales le llevan en varias escenas a resultar desagradable para el espectador, cumpliendo en cualquier caso con la moda del cine español.

En cuanto al final… mejor júzguenlo ustedes mismos